El Junquito a oscuras: 48 horas sin respuesta clara del Estado
Un fuerte terremoto sacudió El Junquito el 24 de junio. Tres edificios colapsaron. Más de dos días después no hay señal de avance en la remoción de escombros ni de apoyo estatal real.
Ausencia de gobierno y seguridad mínima
La entrada al pueblo está cerrada para vehículos. Pocos militares y policías intentan contener la situación, pero no hay coordinación visible ni presencia médica. Protección Civil y bomberos de Macarao aparecen como los únicos actores activos, pero con recursos insuficientes y sin liderazgo claro.
Historias que el Estado no mira
Onyegsi Oyola, madre de dos hijos, perdió su hogar y fuente de ingresos al colapsar su edificio. No recibió ayuda estatal y su situación sigue igual. Cerca de su casa, una panadería llena de clientes en el momento del sismo se derrumbó dejando muertos y desaparecidos, mientras las labores de rescate solo empiezan con una pequeña excavadora.
¿Quién está sosteniendo a El Junquito?
La cadena de solidaridad está impulsada por ciudadanos comunes que llegan desde Caracas con alimentos, medicinas y ropa. La improvisación reina en la distribución, con filas interminables y falta de organización estatal que profundiza la crisis.
Esto cambia el escenario
La tragedia expone un Estado incapaz de responder en momentos críticos, dejando en riesgo no solo la seguridad, sino la legalidad y estabilidad social en zonas vulnerables. El Junquito era un pueblo turístico; hoy es un ejemplo alarmante de abandono institucional.
¿Qué sigue?
- Si el gobierno no asume su responsabilidad, la crisis crecerá en descontento social y desorden público.
- Las instituciones quedan más cuestionadas, con posibles daños colaterales en la seguridad y economía local.
- El modelo actual muestra su fracaso en gestión de emergencias y protección ciudadana.
El abandono del Estado en El Junquito no es un hecho aislado, es una advertencia clara sobre qué esperar en futuras emergencias si no hay un cambio real en la estructura estatal.