La ley de amnistía: ¿Un engaño para bloquear la liberación real de presos políticos?

¿Ley de amnistía o estrategia para mantener presos a inocentes?

Este jueves, La Causa R volvió a la escena política con un mensaje contundente: el primer borrador de la ley de amnistía no responde al clamor popular y podría ser una trampa.

El dirigente Andrés Velásquez fue directo: esta norma habla desde el inicio de delitos y extremismos, desconociendo que los presos políticos son inocentes y víctimas de expedientes fabricados. Para él, esta ley, tal como está, sería una «estafa política» que diluye la realidad y el reclamo nacional por la libertad sin condiciones.

Velásquez señala que estos detenidos están presos por pensar diferente, no por cometer delitos, y que seguir encarcelados responde a una decisión exclusivamente política del régimen.

¿Quiénes están detrás de la corrupción?

En otro punto clave, Velásquez vincula detenidos como Alex Saab y Raúl Gorrín con la red económica corrupta que destruyó el país. Acusar esto es reconocer que el régimen no solo encarcela disidentes, sino que también protege a sus testaferros hasta que la presión política los alcanza y se congelan activos en bancos extranjeros.

La crisis social que no entra en la ley

Andrea Tavares, también de La Causa R, advirtió que mientras se discuten leyes con falsas promesas, uno de cada cuatro venezolanos necesita ayuda humanitaria urgente. Las políticas salariales actuales profundizan la pobreza y relegan a jubilados y trabajadores a la precariedad extrema.

El partido hace un llamado firme: salarios dignos y atención real a la emergencia social, una agenda que deberá salir a las calles como prioridad absoluta.

¿Transición democrática o más de lo mismo?

Alfredo Ramos destacó el mensaje claro de la elección del 28 de julio, donde el 70% del país exigió un cambio político pese a la represión abierta. Según él, la única representación legítima para guiar este cambio es María Corina Machado.

La Causa R ratifica su posición: liberación plena de presos políticos, recuperación de derechos sociales y un proceso de transición que refleje la voluntad mayoritaria en Venezuela.

En resumen, no se trata solo de una ley de amnistía cualquiera. Estamos ante un posible intento por el régimen y sectores cómplices para frenar un cambio real, mientras la crisis social se agrava sin respuesta efectiva.

¿Quién está realmente dispuesto a escuchar el clamor nacional?

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