Militares presos por cumplir órdenes: ¿Una justicia selectiva en Venezuela?
Militares condenados por seguir órdenes: un caso que revela grietas en la justicia
Seis años y meses de prisión para los sargentos Junior Rafael Contreras Moreno y Román Contreras. ¿La razón? Haber cumplido órdenes directas de su superior, el general Hernán Peraza, durante su servicio en una base aérea del estado Táchira.
¿Justicia o castigo selectivo?
La sentencia ha conmocionado a las familias y pone sobre la mesa una pregunta inevitable: ¿por qué solo los subordinados pagan con cárcel, mientras quienes dieron las órdenes permanecen libres y sin sanciones?
María Moreno de Rivas, madre de uno de los sargentos, denuncia una clara injusticia y la ausencia de transparencia en el sistema judicial militar. “Mi hijo está preso por cumplir con su deber”, afirma, resaltando la indefensión jurídica de los uniformados ante una jerarquía militar que no asume responsabilidades.
Lo que este caso expone
- Una posible aplicación arbitraria de la justicia militar.
- Falta de mecanismos efectivos que protejan a los miembros de las Fuerzas Armadas cuando actúan bajo órdenes legítimas.
- Consecuencias silenciosas para las familias: desgaste económico, psicológico y moral debido a traslados constantes y la incertidumbre sobre la libertad de sus seres queridos.
¿Qué sigue para los militares y el sistema?
Las familias exigen una revisión transparente del caso y la creación de una comisión investigadora encabezada por la presidenta Delcy Rodríguez. El mensaje es contundente: no puede haber justicia cuando la jerarquía impune deja presos a quienes solo cumplen órdenes.
Este caso no solo pone a prueba la credibilidad del sistema judicial militar, sino que también abre el debate sobre institucionalidad y responsabilidades reales dentro de la Fuerza Armada Nacional. La respuesta de las autoridades marcará un precedente clave para evitar nuevos casos similares y restaurar la confianza en las instituciones.
¿Seguirán permitiendo que se condene a soldados mientras el oficialato queda intocable? Aquí está la evidencia de un problema que pocos quieren enfrentar.