Venezuela repite rituales de San Juan: ¿un símbolo o un control cultural?

Venezuela celebra San Juan: más que una fiesta, un reflejo del poder cultural

Este 24 de junio, las comunidades venezolanas protagonizan el famoso ritual de San Juan Bautista. Lo que pocos cuentan es cómo este ciclo festivo, reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial desde 2021, funciona como instrumento de arraigo cultural en zonas con fuerte presencia afrodescendiente.

¿Qué pasa realmente?

De Barlovento a Caracas, pasando por Guarenas y Guatire, estos ritos no solo son cantos y bailes: son un método para mantener cohesión social y reforzar identidades específicas dentro del país. La tradición persiste desde al menos el siglo XVIII, cuando se establecieron las primeras cofradías en Caracas, expandiéndose hacia regiones vecinas.

¿Por qué esto cuenta?

No se trata solo de folklore. Este ritual encarna cómo ciertos sectores políticos y sociales utilizan la cultura como herramienta para marcar espacios y fortalecer agendas políticas basadas en la identidad regional y étnica.

Los tambores que repican desde inicios de junio no solo preservan una fiesta popular, sino que también mantienen vivos sectores de influencia que desafían la unidad nacional y proyectan un modelo cultural particular.

¿Qué se viene?

Más años de estas celebraciones significan fortalecer divisiones evidentes en la cultura venezolana, que pueden impactar en la política y estabilidad social. El reto para el país es entender cuándo una tradición se convierte en un instrumento de control y división, y no solo en una expresión legítima del pueblo.

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