Venezuela evalúa electrolineras: ¿Realidad o distraída utopía energética?
¿Vehículos eléctricos en Venezuela? La propuesta que pocos analizan en profundidad
La Federación Nacional de Asociaciones de Empresarios de Hidrocarburos (Fenegas) avanzó una idea que suena bien, pero oculta varios problemas: instalar «electrolineras» para autos eléctricos. Una reunión reciente con la empresa Star Service y la multinacional ABB marcó el inicio de este discutido plan.
¿Qué pasó?
Según Óscar Prósperi, presidente de Fenegas, la intención es crear puntos de carga rápida cada 200 kilómetros en autopistas y vías clave. Pero aclara que este proyecto necesita respaldo legal y una reglamentación clara para la electromovilidad, que aún no existen.
El número de vehículos eléctricos en el país es mínimo: solo 8.500 entre híbridos y eléctricos. Venezuela enfrenta además un problema estructural: la permanente inseguridad en el suministro eléctrico, señalada por Omar Bautista, presidente de Favenpa, quien advierte que sin una red eléctrica confiable, el plan es inviable.
¿Por qué esto cambia el escenario?
Proponer movilidad eléctrica en un país donde la red eléctrica es frágil es un incumplimiento del sentido común y una distracción de prioridades reales. Mientras Noruega logró convertir casi toda su flota a eléctrica con un sistema sostenible y clara política energética, Venezuela no garantiza ni siquiera el acceso regular a la energía, ni una ley que respalde esta transición.
Además, los costos no son menores: vehículos más caros y alta vulnerabilidad en el suministro eléctrico crean un cóctel que puede frenar o condenar cualquier intento de masificar autos eléctricos.
¿Qué sigue?
- La iniciativa requiere que el Estado defina precios reales para los combustibles fósiles y garantice tarifas competitivas para la energía eléctrica, algo que está lejos de ocurrir.
- Sin infraestructura eléctrica robusta, esta propuesta se queda en una idea atractiva pero sin camino claro ni impacto inmediato en la movilidad nacional.
- Mientras tanto, las electrolineras son solo puntos aislados en ciudades como Maracaibo y Maiquetía, insuficientes para un cambio estructural.
En resumen, la agenda verde para vehículos eléctricos en Venezuela enfrenta un muro duro de realidad: un sistema eléctrico inseguro, ausencia de un marco legal y altos costos que el país aún no puede cubrir. La pregunta es si este anuncio busca realmente planificar el futuro o desviar la atención de problemas urgentes en energía y transporte.