De la Espriella: la nueva derecha que Colombia no esperaba y nadie explica

¿Nueva derecha o una versión más radical de siempre?

Abelardo de la Espriella ganó las urnas con un discurso que aparenta ser nuevo, pero esconde transformaciones profundas en la derecha colombiana. Su proyecto, que incluye sacar a Colombia de organismos multilaterales y legalizar el porte de armas, desborda los moldes de la derecha liberal que dominó el país por décadas.

Lo que De la Espriella trae de la historia

Como abogado penalista y donante del Partido Republicano de EE.UU., De la Espriella retoma la defensa tradicional de la propiedad privada y el escepticismo por el Estado intervencionista, pero bajo una base electoral más segmentada en sectores acomodados y urbanos.

La derecha virada 180 grados con sabor Trump

Lo que realmente lo distingue es su inspiración clara en la nueva derecha global: seguridad a cualquier costo, cierre de fronteras y rechazo frontal a la llamada agenda globalista que promueve inclusión, aborto y matrimonio igualitario. Propone «un nuevo orden» para Colombia, similar en tono y estilo al de Donald Trump.

Una presidencia impredecible en un escenario polarizado

Con una oposición fuerte y organizada, y su propio estilo pragmático y cambiante, la presidencia de De la Espriella pinta como un experimento que podría romper con el statu quo político del país desde el 7 de agosto.

¿Iliberal más que derecha?

Etiqueta discutida, él se define por su «extrema coherencia» y apunta a destruir lo que llama «la casta». Su bandera principal es la seguridad extrema: megacárceles, ejército fortalecido, y fin a las negociaciones de paz con grupos armados, posicionándose en una línea similar a Álvaro Uribe, pero con una exhibición pública mucho más provocadora y populista.

En lo económico no se aparta de la receta tradicional, pero es más vocal: menos Estado, impuestos bajos y apoyo sin tapujos al empresariado.

Lo que rompe con la derecha clásica es su agenda cultural agresiva contra el aborto, la eutanasia, la adopción homoparental y el feminismo. Sus desplantes misóginos y homofóbicos marcan una distancia clara con la derecha liberal tradicional.

¿Más Uribe que Uribe?

Según expertos, la derecha colombiana perdió identidad tras el Frente Nacional y la tecnocracia. De la Espriella revive esa idea con un rostro más duro, desafiando instituciones y buscando cambiar la Constitución a su conveniencia, similar a figuras como Nayib Bukele.

Históricamente, su iliberalismo recuerda a grupos de principios del siglo XX que defendían religión y familia como ejes centrales, pero ahora en formato de «showman» adaptado a redes sociales e inteligencia artificial.

¿La respuesta a un uribismo agotado?

Su auge responde también a un desgaste del uribismo tradicional, visto por algunos como una elite acartonada. De la Espriella capta sectores populares con discurso meritocrático y antielitista, proclamando representar a «los que nunca se robaron un peso ni vivieron del Estado».

Su mensaje recupera el trabajo duro que el Centro Democrático perdió al convertirse en el partido de padres e hijos políticos. Él mismo se presenta como «el Uribe del 2002, pero moderno, costeño y más disruptivo».

Lo que viene

Con un presidente iliberal, con estilo electoral basado en el espectáculo y orientado a desmontar el orden político tradicional, Colombia entra en una fase inédita. La seguridad, la cultura y la política externa serán campos de batalla donde esta nueva derecha se medirá con una izquierda organizada y resistente.

El país ya no está hablando solamente de derecha o izquierda, sino de un choque de modelos institucionales y sociales con consecuencias reales para la economía, la seguridad y la legalidad. Lo que no se cuenta es cómo este giro podría modificar irreversiblemente las instituciones del país.

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