Trump usa a Delcy Rodríguez para controlar Venezuela mientras minimiza a María Corina Machado
Trump sostiene al régimen chavista y reduce a la oposición en Venezuela
Estados Unidos, bajo la administración Trump, ha dado un giro controversial en Venezuela: elegir a Delcy Rodríguez, figura clave del chavismo con sanciones estadounidenses, como aliada temporal y marginar a María Corina Machado, la líder opositora con mayor respaldo popular y Premio Nobel de la Paz.
Qué pasó
- Tras la captura de Maduro en enero de 2026, Trump declaró que EE.UU. “administraría” Venezuela hasta una transición controlada, colocando a Delcy Rodríguez como presidenta interina.
- Desde anuncios de amenazas severas contra Rodríguez hasta elogios públicos, el presidente estadounidense ha oscilado sin firmar ruptura total con el régimen.
- Mientras tanto, Machado, con apoyo masivo y reconocimiento internacional, es reconocida como figura relevante pero se le resta peso en el diseño de futuras políticas.
Por qué esto cambia el escenario venezolano
Esta estrategia revela la apuesta de Washington por una estabilización inmediata del país, enfocada en mantener activos sectores claves, especialmente petroleros, y evitar el vacío de poder que podría llevar al caos o a la penetración irreversible de potencias como Rusia o China.
La prioridad no es la restauración democrática plena ni una transición limpia, sino un control pragmático del régimen a través de una figura simbólica y manipulable: Delcy Rodríguez.
Expertos venezolanos alertan que esta maniobra subestima el rechazo y miedo profundo que vive la población frente a los 26 años de dictadura chavista y contribuye a una transición incompleta, con grandes riesgos para la seguridad y estabilidad real del país.
Qué puede venir después
- Mientras Trump mantiene la alianza incómoda pero necesaria con Delcy Rodríguez para manejar los recursos e intereses económicos de EE.UU. en Venezuela, la verdadera oposición enfrenta el desafío de no perder protagonismo ni fuerza política.
- La institucionalización parcial del chavismo podría diluir las demandas de libertad y justicia de millones de venezolanos, perpetuando una transición controlada que margina los reclamos populares.
- Si se confirma una apertura económica bajo control del régimen, la comunidad internacional y los sectores democráticos deben estar alertas frente a una posible restauración maquillada que no garantice ni legalidad ni seguridad duraderas.
La pregunta real es simple: ¿estamos ante una transición o un reajuste calculado que prolonga un statu quo peligroso para Venezuela y la región?