Maduro fuera: ¿Fin del control militar y comienzo de un nuevo juego en Venezuela?

Maduro cayó, pero la pelea apenas comienza

La caída de Nicolás Maduro no es el inicio de una revolución al estilo de las primaveras árabes. Tampoco es garantía de una transición democrática clara o sostenida. Venezuela no está en un punto de inflexión tan evidente como ocurrió tras la muerte de Juan Vicente Gómez o el derrocamiento de Marcos Pérez Jiménez.

¿Qué cambió realmente desde el 3 de enero?

El régimen militarista y represivo está debilitándose, pero no ha desaparecido. Ya no puede sostener el poder sólo con coerción. Ahora el Gobierno debe negociar, aceptar grupos e intereses que antes ignoraba o despreciaba.

Esto ocurrió gracias a un factor clave: la fuerza implacable y efectiva del Ejército de Estados Unidos con la Operación Determinación Absoluta, que dejó al descubierto la fragilidad y la inoperancia de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB).

Los aliados tradicionales —China, Rusia e Irán— han permanecido tibios, incapaces de detener esta transformación que podría cambiar la correlación de poder en el régimen.

La diplomacia estadounidense marca el nuevo terreno

La llegada de la Encargada de Negocios de EE.UU., Laura Dogu, fue un giro significativo. En su encuentro con Delcy Rodríguez y su hermano Jorge, evitó mencionar sus cargos oficiales, un gesto diplomático que pone en duda la legitimidad del Ejecutivo y el Legislativo venezolanos.

La línea es clara: Miraflores y la Asamblea Nacional están bajo la mirada estricta de Washington. El gobierno venezolano debe ajustarse a lo que dicte la Casa Blanca. El Ejecutivo y Legislativo deberán alinearse o enfrentarse a consecuencias.

¿Y qué pasa con los pesos pesados del chavismo?

Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López enfrentan un callejón sin salida. Padrino López, debilitado tras el fracaso del 3 de enero, tiene poco margen. Cabello debe someterse a la nueva realidad si quiere mantenerse en la escena política; de lo contrario, podría caer tan rápido como Álex Saab.

Oposición y sociedad civil: la oportunidad que no podemos dejar pasar

Las grietas internas del régimen son la oportunidad para que la oposición y los ciudadanos recuperen protagonismo. Es momento de avanzar sin esperar permisos o consensos imposibles. Sólo con claridad y audacia será posible acelerar una transición que restaure la democracia y el estado de derecho.

La reciente liberación de presos políticos, el anuncio del cierre de El Helicoide y la ley de amnistía son señales claras. Pero no son el final, sino el inicio de un proceso que exige presión constante y unidad.

¿Primavera venezolana? Todavía no. Pero está a la vista un cambio que nadie quiere aceptar.

La clave está en cómo la oposición utiliza esta situación única para forzar la normalidad democrática que se ha perdido durante más de dos décadas.

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