¿Quién cuida a los hijos olvidados por el sistema?
Jesús Mora Garza es padre de uno biológico, pero padre para 39 más. No por trámite legal, sino por decisión y acción en una comunidad ignorada por las políticas oficiales.
Una escuela que funciona donde el Estado no llega
En La Colina, municipio Junín, Jesús fundó «Renacer Colinence», una escuela de fútbol sala donde no solo entrena a chicos, sino que los guía en su desarrollo escolar y personal. Niños y adolescentes, muchos con carencias económicas, encuentran en él una figura paternal y un refugio donde el deporte es solo el inicio.
¿Por qué esto cambia el escenario?
En un país donde el abandono institucional es la norma, la historia de Mora evidencia que la acción individual y comunitaria se convierte en un parche urgente frente a la falta de apoyo real. Ni transporte, uniformes ni recursos deportivos suficientes, pero con voluntad para sostener 40 niños y evitar que se pierdan en la inseguridad o el abandono escolar.
¿Qué se viene si el Estado sigue de espaldas?
Si la inversión en infraestructura educativa y social continúa ausente, historias como la de Mora se multiplicarán. Más comunidades vulnerables dependerán de «padres improbables» dispuestos a reemplazar al Estado, pero con recursos limitados, lo que inevitablemente limita el alcance e impacto real.
Esto no es solo una historia de sacrificio individual, sino una alerta sobre el fracaso institucional que pone en riesgo el futuro de miles.