#TarjetaRoja para la Fifa: ¿Quién protege realmente el Mundial?
#TarjetaRoja para la Fifa: ¿Quién protege realmente el Mundial?
El Mundial de fútbol se exhibe más como una fortaleza que como un evento deportivo. Atletas sometidos a cacheos caninos en plena pista aérea. Siete horas de interrogatorio a la estrella goleadora de Irak en Chicago. Esto no es protocolo, es abuso de poder sin control.
¿Por qué las estrellas del deporte son tratadas como delincuentes? La respuesta es simple: no deberían serlo, y mucho menos bajo la mirada permisiva de la FIFA, que flexibiliza la seguridad, pero endurece las reglas para los aficionados.
Prohibir grabar jugadas en tiempo real no protege derechos, destruye la memoria colectiva y convierte al fanático en mero espectador pasivo. Más caro pagar entradas y aún más caro es renunciar a la posibilidad de ser parte activa del Mundial.
El fútbol dejó de ser del pueblo. Hoy lo manejan corporaciones y millonarios, que compran sillas y expulsan a quienes aman el deporte. Incluso la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum denuncia esta exclusión.
Peor aún, censurar preguntas en español en México constituye un desprecio cultural inaceptable y revela una imposición ideológica con tintes xenófobos, dada la importancia de los hispanohablantes en la región.
Negar la entrada a Irán y devolver al árbitro somalí bajo acusaciones dudosas resalta que la FIFA opera en complicidad con agendas políticas que van mucho más allá del deporte.
No quedan dudas: la FIFA no sólo ha fallado en proteger el Mundial, sino que ha permitido que el evento se convierta en un escaparate de exclusión, abuso y control autoritario. Es tiempo de exigir un cambio real. Su #TarjetaRoja está justificada.