Un cambio brutal en la agresividad migratoria
Las deportaciones en Estados Unidos se multiplicaron por más de cuatro en apenas nueve meses de gobierno Trump. Pero no solo eso: las detenciones aleatorias en las calles aumentaron más de 11 veces, transformando el control migratorio en una operación masiva sin precedentes.
Lo que pasó realmente
Un estudio de las universidades de California Berkeley y UCLA revela que ICE dejó de enfocarse en migrantes con antecedentes criminales y ahora detiene a cualquier persona indocumentada que pueda encontrar en vía pública, disparando las cifras de arrestos y deportaciones violentamente.
En paralelo, las plazas de detención se triplicaron y las liberaciones post-detención cayeron al 3%. La tasa de deportaciones en los primeros 60 días subió del 55% al 69%, mientras que las salidas voluntarias por miedo a procesos legales se multiplicaron por 21.
Por qué aquí está el verdadero cambio
Esta nueva estrategia es un punto de quiebre. ICE ya no persigue solo a delincuentes, sino que enfoca su aparato en capturar a cualquiera bajo sospecha migratoria. Este giro operacional rompe con parámetros previos y plantea un escenario donde la legalidad y el control fronterizo se desdibujan dentro del país.
¿Qué viene ahora?
Aunque el gobierno no alcanzó aún su meta oficial de deportar a un millón de personas al año, las cifras actuales marcan un récord no visto en décadas y adelantan una política migratoria más dura y expansiva. Esto significa un endurecimiento constante que afecta sectores completos y redefine lo que Estados Unidos considera orden y seguridad interna.