Vigilia frente a Embajada de EE.UU. en Caracas: un pulso que no se cuenta
Familiares de presos políticos se instalaron en vigilia frente a la Embajada de Estados Unidos en Caracas, con fotos, velas y banderas, exigiendo la libertad de quienes permanecen detenidos.
Esta protesta ocurre cinco meses después del anuncio público de una liberación masiva que, a día de hoy, no se ha concretado. Más de 500 personas continúan detenidas por razones políticas, según registros de organizaciones defensoras.
¿Por qué esto cambia el juego político?
El gobierno interino de Delcy Rodríguez prometió cumplir la Ley de Amnistía que debería haber acabado con estas detenciones. Sin embargo, la vigencia de estas prisiones indica un incumplimiento flagrante que pone en duda la seriedad y el control institucional del régimen.
La continuidad de estas prisiones bajo tortura y aislamiento no sólo afecta a las familias de los detenidos: desestabiliza la confianza en cualquier salida pacífica o negociación política. La presión internacional, señalada como única instancia capaz de forzar un cambio, no logra traducirse en resultados concretos.
¿Qué sigue después?
- El Comité por la Libertad de los Presos Políticos ha convocado a una protesta nacional el 8 de junio, enfatizando que la resistencia familiar no cede pese a amenazas y condiciones adversas.
- La invitación a la diáspora venezolana a visibilizar la presión muestra la extensión global del conflicto.
- Si las promesas siguen sin cumplirse, la crisis institucional y el desgaste social podrían intensificarse, complicando aún más cualquier acuerdo político.
Esta vigilia no es sólo un acto simbólico. Es un recordatorio de que en Venezuela la legalidad sigue siendo letra muerta, y que la comunidad internacional no puede seguir simulando avances que no existen.