La Iglesia católica pone sobre la mesa un llamado urgente
La Conferencia Episcopal Venezolana exigió este miércoles avances concretos en la amnistía para presos políticos, condiciones dignas en las cárceles y respeto absoluto al debido proceso. No es una petición menor, sino un reclamo que desvela las grietas que el sistema judicial intenta ocultar.
¿Qué pasó?
Monseñor Jesús González de Zárate, presidente del episcopado, lanzó un claro mensaje a las autoridades: actúen ya en mecanismos reales de amnistía y reordenamiento del sistema penitenciario. Esta voz, que insiste en una posición pastoral y no partidista, coincide con el contexto político marcado por la anunciada ley de amnistía y la reciente captura de figuras clave del régimen, como Nicolás Maduro y Cilia Flores.
Por qué esto cambia el escenario
No estamos frente a un gesto simbólico ni humanitario aislado. La Iglesia advierte que, sin reforma judicial profunda y garantías políticas, la amnistía será solo una fachada. Dos especialistas clave lo confirman: el politólogo Guillermo Tell Aveledo y Alfredo Romero, líder de la ONG Foro Penal. Ambos subrayan que liberar presos sin despolitizar el sistema o eliminar la censura es insuficiente. Y que existe un riesgo real de impunidad para quienes violaron derechos humanos, además de que muchos excarcelados siguen bajo restricciones.
¿Qué viene ahora?
- La amnistía debe ir acompañada de reformas jurídicas que aseguren justicia y eviten nuevas detenciones políticas.
- Es imprescindible la legalización de sectores políticos excluidos y acabar con la manipulación del sistema judicial.
- La Iglesia alerta contra la instrumentalización política de su llamado, advirtiendo que la unidad y el compromiso con el bien común son vitales para enfrentar los desafíos que vienen.
Este llamado no es solo un gesto religioso. Es un toque de alarma que interpela la legitimidad y funcionalidad del Estado. La pregunta es clara: ¿Se tomarán estas advertencias en serio o la amnistía será otro parche sin consecuencias reales?