Asesinato de Miguel Uribe Turbay: El giro ignorado que sacudió la presidencia
El crimen que alteró la política colombiana
Hace un año, el senador Miguel Uribe Turbay fue atacado en Bogotá y murió tras dos meses en coma. Un golpe directo que cambió el tablero de las elecciones presidenciales 2026.
Lo que pasó
El 7 de junio de 2025, en un mitin en Modelia, Bogotá, Uribe Turbay recibió dos balazos en la cabeza. Tras meses de lucha, falleció el 11 de agosto. Nueve detenidos están implicados; cuatro ya condenados, entre ellos un adolescente.
Quién está detrás y por qué importa
El autor intelectual: la Segunda Marquetalia, disidencia fariana planteada por la Fiscalía. Una prueba clara de la peligrosa mezcla entre crimen organizado y política que Colombia no puede seguir ignorando.
Este asesinato no solo tensó la campaña presidencial; reveló las grietas reales en la seguridad nacional. Aunque no hubo más ataques graves, la advertencia está en rojo.
El cambio interno en el Centro Democrático
Uribe Turbay figuraba como favorito para candidato presidencial, pero enfrentaba una crisis interna con denuncias de manipulación de su candidatura.
Tras su muerte, el partido perdió rumbo. Paloma Valencia asumió la candidatura, pero logró apenas un 6% en primera vuelta. El uribismo mostró profundas fracturas, hasta el punto de que el padre de Uribe Turbay se postuló con otro partido, cuestionando el respaldo dentro de su bando.
Lo que viene
En la primera vuelta, el abogado Abelardo de la Espriella, figura de la derecha alternativa, le arrebató votos al Centro Democrático y jugará la segunda ronda con el izquierdista Iván Cepeda, un escenario inesperado para muchos.
La otra cara: sospechas de crimen de Estado
La viuda del político lanzó una acusación grave: el magnicidio podría estar ligado al propio Gobierno, que supuestamente ordenó y negoció con los asesinos.
Mientras la Fiscalía sigue con la investigación, esta hipótesis no puede descartarse y obliga a preguntarnos sobre el verdadero alcance de la corrupción y el involucramiento del Estado en la violencia política.
¿Hasta cuándo seguirá Colombia huyendo de su propia realidad?
Este asesinato no es un hecho aislado. Es la muestra de una seguridad nacional en crisis y un sistema político fracturado que deben enfrentar sin maquillajes ni silencios.