El Helicoide no desaparece: traslado encubre persistencia del régimen

El régimen traslada, pero no cierra El Helicoide

Este 3 de junio, los últimos presos políticos fueron sacados de El Helicoide, centro conocido por torturas bajo control del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin).

Pero atención: no se trata de un cierre ni de un acto humanitario. Como advierte Edmundo González, líder opositor, esto es un traslado calculado para preservar el control y ocultar la realidad.

¿Por qué esto cambia el escenario?

El Helicoide no es solo una cárcel; es un símbolo del sometimiento político y el dolor colectivo. Alcaldes, empresarios, periodistas, mujeres, niños: nadie quedó fuera de estos muros que marcaron vidas.

Ignorar que el régimen traslada, no elimina, esta herida es caer en la narrativa oficial que quiere “vaciar de memoria” el sufrimiento venezolano.

Lo que viene después

  • Más dispersión de presos, dificultando el seguimiento y presión internacional.
  • Una estrategia del régimen para ocultar sus prácticas represivas bajo un falso progreso.
  • Urgencia de mantener la verdad viva y la denuncia constante desde dentro y fuera del país.

¿Quién gana con disfrazar traslados como cierres? Solo un poder empeñado en silenciar la memoria y protegerse, mientras las víctimas y familias siguen pagando el precio.

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