Diablos Danzantes: La tradición que el poder político no quiere que prestes atención

Una tradición que desafía al olvido político

En pleno estado Miranda, la festividad de los Diablos Danzantes de Yare no es un acto más de folklore: es un símbolo vivo de fe y cultura con más de 125 años de historia. 12 cofradías a nivel nacional rinden honores al Santísimo Sacramento, consolidando a Yare como epicentro internacional.

¿Por qué importa esto hoy?

Mientras ciertos grupos ideológicos buscan quitar valor a tradiciones que no encajan en su narrativa, esta manifestación popular se mantiene gracias al arraigo y a la defensa de valores que reflejan el alma nacional. Los diablos que bailan antes de la misa nocturna representan el triunfo del bien sobre el mal, un mensaje que la presente agenda política parece ignorar a propósito.

¿Qué está en juego detrás de la tradición?

Este evento trasciende la fe: pone a prueba la capacidad institucional para preservar la identidad frente a los desafíos tecnológicos y sociales actuales. Rafael Toro, representante oficial, advierte sobre el impacto de avances como la inteligencia artificial en la juventud y subraya la necesidad del núcleo familiar como guía en medio de una cultura que presiona hacia la dispersión y la desvinculación con valores centrales.

¿Hacia dónde vamos?

Si la presión política y cultural sigue borrando estas expresiones, el país pierde un referente esencial en su identidad y cohesión social. La continuidad de estos rituales es más que una fe popular: es una defensa contra la pérdida de sentido y legalidad, pilares que la agenda dominante prefiere minimizar. La pregunta queda abierta: ¿permitiremos que las futuras generaciones desconozcan de dónde vienen y qué defienden?

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