El secuestro de Maduro: la verdad que esconden los poderosos

Un secuestro disfrazado de justicia

La madrugada del 3 de enero de 2026 marcó un antes y un después: el presidente Nicolás Maduro fue sacado por la fuerza en una operación militar planeada desde Washington. No fue justicia, sino una trampa preparada mucho antes, una violación directa a la soberanía de Venezuela.

La farsa detrás del expediente

Desde 2020, el caso contra Maduro por narcoterrorismo estaba legalmente muerto. Incluso la administración estadounidense eliminó a las Farc de su lista terrorista en 2021, dejando sin fundamento esta acusación. Sin embargo, fiscales de Manhattan mantuvieron congelado el expediente, esperando la orden para una intervención militar que nunca pudo justificarse legítimamente.

La radical ruptura del orden internacional

Inventaron la llamada “criminalización del Estado” para justificar que jueces sin jurisdicción juzgaran a un mandatario en funciones y declararan “capturada” a una nación soberana. Todo esto, con el silencio complice de organismos multilaterales que permiten el atropello.

Las consecuencias invisibles que deberíamos exigir ver

  • Se pisotean las normas del derecho internacional y la inmunidad presidencial.
  • La justicia estadounidense queda secuestrada por intereses políticos y económicos de Wall Street.
  • La dignidad y autodeterminación de Venezuela son usadas como moneda de cambio en un juego de poder sin reglas.

Con 112 días de indefensión y la imposibilidad legal de defenderse, queda claro que el proceso es una farsa creada para justificar la intervención. ¿Hasta cuándo ignoraremos las consecuencias reales de este atropello sin precedentes?

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