Reforma penal: ¿Por qué la academia no puede seguir al margen?
La academia bajo la lupa en la reforma penal
El decano de Derecho de la Universidad Católica Santa Rosa, José Ernesto Ivkovic, lanzó una advertencia clara: los sectores académicos no pueden quedar afuera del rediseño del sistema de justicia.
¿Por qué importa? Porque el actual sistema penal no responde a la realidad ni a las necesidades ciudadanas. El retardo procesal, la corrupción y la criminalización de la pobreza siguen siendo problemas estructurales que ningún ajuste superficial resolverá.
Los tres frentes clave que nadie debe ignorar
- Lucha contra la corrupción judicial: Es el talón de Aquiles que mina la confianza y la legalidad.
- El retardo procesal: Demoras que violan el derecho a un juicio justo y eficiente.
- Criminalización de la pobreza: El sistema penal se usa como herramienta de exclusión social, no de justicia real.
Ivkovic insiste en un punto vital: la reforma debe construirse con todas las escuelas de derecho y sectores académicos, porque sin su participación seguiremos con un sistema judicial que reproduce desigualdades y controla a quienes menos tienen.
¿Qué viene si la academia se queda al margen?
La reforma quedará relegada a ajustes superficiales. Los problemas profundos persistirán. Y lo más grave: continuaríamos con un sistema penal convertido en mecanismo de exclusión, no en garante de derechos.
Esto no es solo un llamado académico. Es una alerta sobre las consecuencias reales que ignoramos al no involucrar a los sectores que pueden aportar soluciones técnicas y sustanciales. La reforma penal está en un punto de inflexión. La pregunta es si el sistema de justicia seguirá siendo parte del problema o si estará dispuesto a cambiar verdaderamente.