Sheinbaum reescribe la historia: Calderón y Fox, los verdaderos ‘narcogobiernos’

Sheinbaum rompe el relato oficial y señala a Calderón y Fox como los verdaderos ‘narcogobiernos’

En un acto masivo en el Monumento a la Revolución, la presidenta Claudia Sheinbaum lanzó una advertencia que pocos esperaban: «Los tiempos cambiaron en México, y los narcogobiernos fueron los de Calderón y Fox».

Sheinbaum apuntó directamente al pasado reciente, recordando eventos que contravienen la imagen oficial de esos sexenios. Señaló la represión brutal a pobladores y maestros, durante el mandato de Fox, y no solo eso, enfatizó el fraude electoral de 2006 que, según ella, llevó al entonces espurio Felipe Calderón a la presidencia.

La mandataria no se quedó ahí: acusó al gobierno de Calderón de impulsar una guerra contra el narcotráfico fallida, que dejó al país en un estado de violencia extrema, señalando incluso una comprobada alianza con cárteles.

Finalmente, desmontó el mito de la política económica soberana argumentando que en más de 30 años, los gobiernos anteriores entregaron la riqueza nacional a intereses extranjeros y a una élite restringida.

Por qué este discurso cambia el tablero político

Este posicionamiento derriba consensos mantenidos por años sobre los principales gobiernos previos a Sheinbaum. Al **criminalizar a Fox y Calderón**, se reabre el debate sobre la efectividad y legitimidad de sus políticas, tanto económicas como de seguridad.

Además, prepara el terreno para justificar un cambio de rumbo en la política mexicana, bajo la bandera de la ruptura con un pasado oscuro y la defensa de una soberanía perdida.

¿Qué sigue tras esta reconfiguración?

  • Es probable que se intensifique la revisión crítica de los gobiernos pasados, legal y socialmente.
  • Podrían surgir demandas para revisar responsabilidades y reformas profundas en las instituciones de seguridad y justicia.
  • La narrativa que asocia crisis y violencia al pasado reciente puede fortalecer políticas estrictas contra la corrupción y la impunidad, pero también alimentar polarización política.

Sheinbaum abre un debate incómodo con consecuencias reales en la política y economía del país. Esta no es solo una disputa verbal; es un llamado a reconsiderar las bases sobre las cuales México construirá su futuro.

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