Iván Cepeda: De víctima de crimen de Estado a candidato que sigue la ruta de Petro

Cuando mataron a su padre, Iván Cepeda lanzó una advertencia al país

El 9 de agosto de 1994, Manuel Cepeda Vargas, senador de la Unión Patriótica, fue asesinado en Bogotá en un crimen atribuido a paramilitares con connivencia estatal. Iván Cepeda, con 31 años, no solo recibió la tragedia, sino que aprovechó la escena para exigir justicia, denunciando una violencia política que arrasaba con la izquierda colombiana.

¿Por qué esto redefine la política colombiana?

Hoy, Iván Cepeda, senador del Pacto Histórico y candidato a la presidencia, imprime la misma agenda que Gustavo Petro, buscando extender el giro izquierdista en Colombia. Tras quedar segundo en la primera vuelta con un 41% de votos, se enfrentará a la derecha representada por Abelardo de la Espriella, en un balotaje tenso.

La candidatura de Cepeda no surgió de la nada. El detonante fue la condena inicial al expresidente Álvaro Uribe en agosto 2025, acusado de soborno y fraude procesal en un juicio donde Iván fue víctima y testigo. Aunque Uribe fue absuelto después, el caso reforzó la imagen de Cepeda como un contrincante capaz de desafiar al establishment político.

De exilio a la política: un perfil moldeado por la tragedia y la guerra

Su historia familiar arrastra la huella del conflicto. Su madre, periodista y política comunista, murió joven; su educación en Bulgaria y exposición a la perestroika lo alejaron del comunismo ortodoxo, acercándolo a un socialismo reformista. Vivió bajo amenazas constantes y sufrió el exilio, y desde entonces ha dedicado su vida a mediar con guerrillas y defender a las víctimas del conflicto armado.

¿Y qué propone Cepeda realmente?

  • Seguir con reformas sociales profundas.
  • Mayor protagonismo estatal en la economía.
  • Impulsar una Asamblea Constituyente para rediseñar las instituciones.
  • Continuar políticas de diálogo con grupos armados pese a los cuestionamientos de eficacia y seguridad.

Esta agenda provoca rechazo entre los sectores empresariales y economistas preocupados por la crisis fiscal. Además, Cepeda ha sido acusado sin pruebas concluyentes de vínculos con guerrillas, un tema que él desestima mientras denuncia las presiones ilegales de grupos armados en algunas regiones.

¿Qué implica la llegada de Cepeda al poder?

La continuidad del proyecto Petro pondría en jaque la institucionalidad, desataría más confrontaciones políticas y podría profundizar la crisis económica si no se aplican ajustes fundamentales. Su falta de experiencia ejecutiva también genera dudas sobre su capacidad para gobernar eficazmente.

Su fórmula con Aída Quilcué, líder indígena y también víctima de violaciones estatales, apunta a un perfil que apela al electorado ‘olvidado’ y busca replicar el éxito progresista, pero incrementa la polarización.

En resumen: Iván Cepeda representa la expansión de una agenda política que todavía divide y que podría redefinir Colombia, pero que también arrastra los riesgos que el país no puede seguir ignorando.

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