Preso con cáncer muere sin tratamiento en internado judicial de Monagas
Leonardo José Figueroa, un hombre de 46 años, falleció el 28 de mayo tras más de dos años detenido y sin recibir atención médica adecuada para su cáncer, denunció el Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP).
Recluido inicialmente en El Dorado, Bolívar, fue trasladado de emergencia a Maturín tras una operación y diagnóstico oncológico. Sin embargo, pese a la urgencia prescrita de quimioterapia, nunca accedió a ella por la falta de transporte y la burocracia dentro del sistema carcelario.
¿Quién responde por esta muerte evitable?
La madre de Leonardo denuncia que «lo dejaron morir como un animal» encerrado en un centro sin la mínima garantía de salud. Pese a constantes solicitudes de traslado para atención especializada y medidas humanitarias, las autoridades cerraron las puertas. Esta omisión resulta en un flagrante incumplimiento de derechos y de las funciones básicas del Estado.
La dimensión del problema va más allá de un caso aislado
Según el OVP, Leonardo es al menos el preso número 19 que muere bajo custodia estatal solo entre abril y mayo. Esta cifra muestra un sistema penitenciario colapsado y sin capacidad para proteger la salud ni la vida de los internos.
Lo que viene es un desafío para la institucionalidad
Si el Estado continúa ignorando sus obligaciones fundamentales, las consecuencias alcanzarán niveles insostenibles, afectando la seguridad institucional y la confianza ciudadana. Este caso debería obligar a un cambio urgente en el manejo de los penales venezolanos y en la responsabilidad estatal sobre la salud en reclusión.