Ministro Penitenciario interviene en Barinas tras protestas en cárcel
Protesta en prisión de Barinas expone crisis ignorada
El pasado domingo 24 de mayo, internos del Internado Judicial de Barinas (Injuba) protagonizaron una protesta en la azotea, exigiendo la destitución del director acusado por malos tratos.
En respuesta, el ministro de Asuntos Penitenciarios, Julio García Zerpa, se presentó personalmente en el lugar y se reunió con líderes de la protesta y familiares de los presos.
¿Qué significa esta intervención?
El gobernador regional, Adán Chávez, aseguró que la situación está «totalmente controlada» y confirmó la remoción del director Elvis Maguare Guerrero, acusado por abusos. También anunció el traslado de 112 mujeres privadas de libertad para aliviar condiciones en el recinto.
Por otro lado, la Secretaría de Seguridad Ciudadana, representada por el general Giuseppe Casiopo, llegó a las adyacencias del penal prometiendo investigar posibles denuncias de tortura, en coordinación con evaluaciones forenses.
Lo que no cuentan
- El foco de la protesta es un síntoma directo de fallas estructurales y operativas en el sistema penitenciario regional.
- La rápida remoción del director evidencia un intento de contener la crisis, pero no garantiza cambios reales en la gestión ni seguridad de los internos.
- La movilización y la visibilidad obtenida ponen en jaque la narrativa oficial de «control absoluto» y estabilidad.
¿Qué viene después?
Es improbable que la intervención puntual resuelva las tensiones. Sin reformas profundas, los problemas en Injuba podrían replicarse, con riesgos para la seguridad, la legalidad y la integridad de los privados de libertad. ¿Quién garantiza que las supuestas investigaciones de tortura no queden en el papel?
Esta crisis en Barinas desnuda un sistema penitenciario al borde del colapso, mientras las autoridades buscan mostrar un control que aún está lejos de consolidarse.