María Corina Machado asume el liderazgo en negociación decisiva con el gobierno de Delcy Rodríguez
El pulso político en Venezuela entra en nueva etapa
María Corina Machado, la opositora con mayor peso político, ha tomado el mando de un proceso clave para coordinar una negociación con el gobierno interino de Delcy Rodríguez. El objetivo es claro: forzar una elección presidencial con condiciones mínimas de libertad y transparencia.
¿Qué pasó?
El llamado «Manifiesto de Panamá», firmado el fin de semana pasado por Machado y figuras de la Plataforma Unitaria Democrática, formaliza este avance. Machado tendrá el control total del proceso y la responsabilidad de nombrar un equipo técnico y político para la negociación – un equipo en consulta directa con actores civiles.
¿Por qué esto cambia el juego?
Por primera vez, la oposición oficial designa a una figura firme y reconocida para conducir una negociación que incorpora demanda de reformas institucionales previas, como un nuevo Consejo Nacional Electoral y un cronograma claro que garantice la viabilidad del proceso.
Además, apunta al desmantelamiento del aparato represivo y a la liberación inmediata de presos políticos como condiciones para avanzar, demandas que históricamente se han ignorado y que ahora se ponen como base indispensable.
El respaldo externo y las condiciones internas
El texto respalda explícitamente el plan de transición guiado por Estados Unidos, considerado «un marco estratégico esencial» para restaurar la democracia. Pero también exige acciones internas inmediatas que el gobierno actual debe cumplir para limpiar el espacio político.
¿Qué sigue?
Junto a esta negociación, se busca crear un Gran Acuerdo Nacional, que articule desde partidos hasta gremios y sector privado para reconstruir la gobernabilidad, la economía y las instituciones. Machado estará al frente de esta amplia plataforma.
Este esfuerzo no es solo político. La urgencia humanitaria obliga a avanzar sin más dilaciones. Esta negociación puede cambiar la estructura institucional de Venezuela, o consolidar un status quo inviable para el país.