Protestan frente al INOF: ¿Qué oculta el sistema penitenciario venezolano?
Protesta frente al INOF: más que un reclamo social, un foco rojo institucional
Este martes 26 de mayo, el Comité por la Libertad de los Presos Políticos (Clippve) organizó una manifestación pacífica frente al Instituto Nacional de Orientación Femenina (INOF), en Los Teques, estado Miranda.
El objetivo: exigir la liberación inmediata de mujeres privadas de libertad por razones políticas y denunciar violaciones sistemáticas a los derechos humanos dentro del sistema penitenciario venezolano.
Lo que está en juego
No se trata solo de un reclamo por condiciones carcelarias dignas. Detrás de la protesta está la denuncia de violencia institucional, abusos de autoridad y tratos inhumanos, que según diversas organizaciones incluyen torturas, violencia de género y hasta muertes bajo custodia estatal.
Además, se honrará la memoria de madres que fallecieron en la presión de la lucha por justicia, subrayando el costo humano detrás de las disputas políticas dentro del sistema penal.
¿Por qué este escenario cambia el tablero?
La protesta coincide con un reciente motín en el Internado Judicial de Barinas (Injuba), que abrió una investigación penal por parte de la Fiscalía General.
Mientras el Ejecutivo señala intentos de mediación, organizaciones como el Observatorio Venezolano de Prisiones y Provea atribuyen la violencia a abusos, requisas violentas, negligencia médica y castigos crueles, como el aislamiento prolongado.
La incertidumbre se agrava con el traslado abrupto de 112 reclusas a destinos desconocidos, dejando en zozobra a familiares y encendiendo alertas sobre la falta de transparencia y control en el sistema penitenciario.
Lo que viene
Esta movilización expone una realidad ignorada: el sistema carcelario está en la mira y pone en entredicho la capacidad del Estado para garantizar seguridad, legalidad y derechos fundamentales.
Si no se actúa con firmeza, la crisis en las cárceles puede escalar con consecuencias directas para la estabilidad institucional y el orden público, extendiendo su impacto más allá de las rejas.
¿Hasta cuándo se permitirá que la justicia y la seguridad se conviertan en herramienta política y escenario de abusos impunes?