Cinco madres de presos políticos han muerto este año: el silencio que nadie quiere romper

Una muerte más en la cadena de olvido oficial

María Concepción Sánchez, madre de un trabajador detenido en PDVSA, falleció tras un ACV días después de enterarse que su hijo no fue excarcelado.

Lo que realmente está pasando

Desde enero, cinco madres de presos políticos han muerto en circunstancias relacionadas con la agonía que representa la detención prolongada de sus hijos. Sánchez fue la última, este 24 de mayo, víctima de una crisis de salud que la familia liga directamente a la exclusión de su hijo Joan Enrique Cruz Sánchez en el más reciente proceso de liberaciones.

Joan y otros cientos de trabajadores petroleros fueron encarcelados desde 2024 por denunciar irregularidades o exigir derechos laborales básicos. Aunque se han producido algunas excarcelaciones en refinerías de Falcón, la mayoría de los presos, incluido él, permanecen en prisión, mientras sus familiares sufren en silencio.

Lo que el poder no quiere admitir

Estas muertes son el costo humano ignorado detrás de un proceso selectivo de liberaciones que no atiende la emergencia real que viven familias enteras. Además del desgaste físico y emocional, estos hechos muestran el fracaso institucional y la falta de voluntad política para resolver un conflicto que se alarga y cobra vidas.

¿Qué se viene?

Si la respuesta oficial sigue siendo un filtro burocrático de excarcelaciones sin abordar causas ni generar garantías, este tipo de tragedias no solo continuarán sino que pueden profundizarse. La memoria pierde y el Estado demuestra una vez más que la seguridad y la legalidad no alcanzan a proteger a los más vulnerables en medio de esta crisis.

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