Trump desafía a la élite republicana y redefine las primarias clave en EE.UU.

Trump ataca sin piedad a republicanos que cuestionan su liderazgo

Este domingo, Donald Trump volvió a golpear a los candidatos republicanos que se oponen a su influencia en las primarias. En un movimiento que ha sido llamado «el tour de la venganza», el expresidente redobla su apuesta para controlar el partido.

El foco en Texas y la batalla contra Cornyn

Trump ha dejado claro su apoyo total al fiscal general de Texas, Ken Paxton, que se enfrenta en una dura primaria al senador John Cornyn. Paxton, señalado por Trump como uno de los mejores fiscales generales y por su lealtad personal, busca arrebatarle el lugar a Cornyn, senador desde 2002 y visto como un obstáculo para la agenda trumpista.

Esta batalla no es un caso aislado: se da justo después de que una mayoría de los candidatos respaldados por Trump ganaran las primarias republicanas en varios estados clave, como Pensilvania, Alabama y Georgia, consolidando su control sobre el partido.

¿Por qué cambia el escenario?

La derrota de Cornyn sería un golpe brutal para el ala tradicional del partido republicano, similar a lo ocurrido con el exsenador Bill Cassidy, quien perdió por apoyar la condena a Trump. Además, estas primarias tienen más impacto que un simple combate interno: definirá quién será el rival del partido en noviembre frente a demócratas que cuentan con apoyo de figuras como Barack Obama.

Trump también extiende su ofensiva al Senado, atacando a legisladores como Ted Cruz y Roger Wicker por sus críticas al acuerdo con Irán y su estrategia militar. Este pulso interno revela una fractura profunda dentro del partido que redefine las prioridades sobre seguridad y política exterior.

Qué viene ahora

Si Paxton logra imponerse y otros aliados de Trump consolidan poder, el partido tendrá una orientación más firme hacia políticas conservadoras duras y un rechazo casi absoluto a acuerdos internacionales y concesiones. En estados como Kansas, Trump ya apoya a candidatos que puedan romper con la gobernabilidad demócrata y fortalecer su agenda política desde nivel local.

La pregunta clave es si esta estrategia de purga y control absoluto fortalecerá o fragmentará a una fuerza que pretende dominar la escena política en Estados Unidos en 2024.

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