La falla global del Estado de Derecho que pocos se atreven a ver
El Estado de Derecho en caída libre
Todo empezó en marzo de 2014 con la anexión ilegal de Crimea y se agravó el 24 de febrero de 2022, cuando Rusia desató una invasión militar a gran escala en Ucrania. Más de 15,000 muertos, 40,000 heridos y dos millones de desplazados. Infraestructuras claves destruidas, dejando a civiles a expensas de un invierno mortal. Esto no es un conflicto menor: es la mayor crisis bélica desde la Segunda Guerra Mundial.
¿Por qué esto derrumba el Estado de Derecho?
El ataque a Ucrania destruye la idea central de convivencia basada en la ley. Rusia, miembro del Consejo de Seguridad de la ONU, viola flagrantemente sus obligaciones, demostrando que la estructura internacional actual está obsoleta y carece de mecanismos efectivos para hacer cumplir la legalidad.
Los exsecretarios generales de la ONU, Kofi Annan y Ban Ki-moon, no dudan en llamar a una reforma profunda. Brasil, con el apoyo de su histórica doctrina de Itamaraty, propone ampliar ese consejo y eliminar el veto, para evitar que un solo país paralice la justicia global. La pregunta es clara: ¿aceptaremos que un puñado de naciones imponga su ley a costa de la seguridad mundial?
La necesidad de un nuevo orden en la ley internacional
El texto «Europa en un mundo cambiante», bajo la dirección de Timothy Garton Ash y Javier Cremades, propone abandonar el apego rígido a instituciones superadas y apostar por un orden flexible, activo y realista. Priorizar resultados sobre normas caducas se vuelve imprescindible para restaurar el equilibrio perdido.
El principio de soberanía absoluta, vigentes desde Westfalia en 1648, ya no puede amparar crímenes ni violaciones sistemáticas de derechos humanos. El derecho internacional vigente incorpora la Responsabilidad de Proteger y reconoce el derecho de injerencia para frenar tiranías y proteger la dignidad humana.
El caso Venezuela: un jaque mate al Estado de Derecho
Venezuela ofrece la prueba más cruda del colapso institucional: un régimen que usurpó la Constitución y eliminó controles para perpetuarse en el poder. El llamado «nuevo constitucionalismo populista» exportado desde Caracas a otros regímenes, vació de contenido la ley y dejó a los ciudadanos sin defensa real contra la tiranía.
Esta crisis demuestra que el Estado de Derecho ya no es una garantía sólida sino un texto vacío cuando no hay voluntad ni estructuras para protegerlo.
¿Qué se viene?
El mundo está en un punto de inflexión. O se reforma radicalmente el sistema internacional para imponer con firmeza la ley legítima y proteger a los ciudadanos, o seguiremos bajo la sombra de regímenes que desprecian la legalidad y la libertad. La recuperación del Imperio de la Ley no es solo deseable, es urgente para mantener la paz y la dignidad humana en el siglo XXI.