La Dictadura Económica: Sin Democracia No Hay Recuperación en Venezuela
¿Por qué Venezuela no avanza? Porque no hay democracia real
Durante el Foro Economía y Finanzas Públicas Transparentes y Sostenibles en Madrid, quedó claro: la recuperación económica de Venezuela es imposible sin reconstruir primero la democracia y las instituciones.
Lo que pasó
Los expertos reunidos coincidieron en un punto clave: sin un gobierno legítimo reconocido por la mayoría de venezolanos, ningún plan económico tendrá impacto real. José Manuel Puente, economista y profesor, advirtió que la crisis política condiciona todo. Sin resolverla, la pobreza y la inflación persistirán.
La gravedad institucional ignorada
Venezuela obtuvo cero en transparencia presupuestaria—empatada con Afganistán y Yemen—porque ni siquiera publica documentos básicos sobre su presupuesto. Sin esta información, cualquier política fiscal es ciega y sin control.
La deuda pública explotó de 35.000 millones en 1998 a un estimado entre 160.000 y 180.000 millones hoy, sin cifras oficiales. El default desde 2017 y el incumplimiento frente al FMI aislaron aún más al país del sistema financiero global.
Criptoactivos: la nueva caja negra
La administración de recursos a través de criptomonedas avanza sin supervisión ni transparencia, convirtiéndose en un vehículo más para el saqueo del erario público. En 2024 y 2025, una parte significativa de ingresos del Estado llegó mediante operaciones opacas con criptoactivos.
La única salida: reconstruir la herida institucional
El Foro planteó la creación de un Consejo Fiscal Independiente, con autonomía real para fiscalizar el gasto público y evitar la manipulación política del presupuesto.
Además, Venezuela debe dejar de depender del petróleo y apostar por diversificar su economía, tomando modelos como Arabia Saudita. Sin sentido común ni instituciones sólidas, el país seguirá atrapado en la crisis.
¿Qué sigue?
Sin una transición política clara hacia un solo gobierno legítimo y transparente, ningún plan económico será factible. La pobreza y la hiperinflación continuarán. La presión social crecerá, y el aislamiento internacional se profundizará.
Para quienes aún creen que la economía puede mejorar sin antes cambiar la política, el mensaje es: están dejando de ver lo fundamental. La reconstrucción económica es inseparable de la reconstrucción democrática e institucional.