Construcción de incinerador en Hospital Central: ¿Quién decide sobre la salud mental?

Incinerador en Hospital Central avanza sin consulta ni claridad

En San Cristóbal, un proyecto polémico toma forma: la construcción de un incinerador justo frente a la sede donde se atienden pacientes de salud mental, especialmente niños y adultos mayores.

Ni médicos ni pacientes fueron consultados. Las redes sociales ya muestran rechazo abierto. El personal técnico evita dar información y exige permisos para cualquier pregunta. La opacidad crece.

¿Por qué esto redefine prioridades en salud pública?

No se cuestiona la necesidad de un incinerador para manejar desechos orgánicos, pero sí su ubicación. Un centro de salud mental requiere un entorno seguro, tranquilo y libre de contaminación. Un incinerador emite olores, humo y ruidos que pueden agravar síntomas en personas con condiciones vulnerables.

Peor aún: el proyecto invade espacios destinados a estacionamiento, usados por emergencias, doctores y pacientes, afectando la operatividad hospitalaria.

¿Qué sigue y qué se omite?

  • No hay señales de diálogo oficial entre autoridades y comunidad hospitalaria.
  • La ausencia de profesionales de la salud en la planificación pone en riesgo el bienestar de los pacientes.
  • El incinerador, lejos de resolver un problema, puede generar un foco de conflictos, inseguridad y daños a largo plazo.

¿Se prioriza la salud real o sólo la burocracia de un proyecto sin consenso?

Lo que parece un avance técnico podría convertirse en un retroceso de impacto severo para la población tachirense más vulnerable.

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