Reforma judicial en Venezuela: el verdadero obstáculo es la falta de voluntad política
La justicia venezolana no se reforma sin decisión política
El sistema judicial en Venezuela no está roto por falta de leyes, sino por la ausencia de voluntad para cambiarlo.
Expertos como Joel García, Magaly Vásquez y Gonzalo Himiob coinciden en que más que una simple recuperación, se requiere una reconstrucción total del Poder Judicial para garantizar independencia real y respeto a derechos fundamentales.
¿Por qué esto importa?
Porque en Venezuela hoy el sistema judicial actúa como brazo ejecutor del Ejecutivo. La separación de poderes es una ficción y todos los ciudadanos están bajo una suerte de «libertad condicional» sin garantías reales.
- La institucionalización de la pena anticipada —detenciones arbitrarias sin sentencia— es parte de la norma.
- El sistema no discrimina: castiga a quien moleste o pueda ser usado políticamente.
- Familiares de presos soportan cargas económicas y psicológicas impuestas por el Estado.
- Casi 20 mil personas están sometidas a medidas cautelares por razones políticas desde 2014.
Como dice García, no basta con reformar leyes: hay que reconstruir el poder judicial desde cero. Y nadie habla de eso públicamente.
¿Qué viene si no se actúa?
La impunidad continuará, sumada a la persecución política institucionalizada. Sin independencia judicial no habrá mecanismo serio de rendición de cuentas ni reparación para víctimas.
Además, la comunidad internacional, presionada por intereses económicos, podría seguir dejando pasar la crisis judicial mientras en el país se avanza hacia un régimen donde el miedo y la arbitrariedad son la norma.
Una pregunta clave: ¿Están los operadores de justicia dispuestos a ser instrumentos del cambio o seguirán cumpliendo órdenes que destruyen la legalidad?