Alex Saab: ¿Protección oficial o traición a Venezuela tras su deportación?

Alex Saab: una pieza clave invisibilizada por el régimen

La bancada «Libertad» en la Asamblea Nacional lanza un ultimátum: abrir una investigación urgente para clarificar el rol y la influencia de Alex Saab dentro del gobierno. El señalado empresario colombiano no solo habría burlado la Constitución, sino que también ocupó cargos reservados a venezolanos, incluyendo posiciones ministeriales.

Una violación constitucional con consecuencias graves

Alex Saab obtuvo pasaporte, cédula y representación oficial actuando incluso como ministro de Industrias y representante en negociaciones internacionales. Según el diputado Luis Florido, esto representa una violación constitucional flagrante y un quebranto institucional que exige responsabilidades claras.

¿Quién otorgó legalmente esta nacionalidad? ¿Cómo es posible que un extranjero ejerciera funciones públicas de primer nivel? Estas preguntas no solo son urgentes, son necesarias para entender el alcance del descontrol y la falta de mecanismos dentro del Estado.

¿El encubrimiento oficial detrás de la deportación?

Mientras el ministro Diosdado Cabello acusa a Saab de usar documentos fraudulentos para operar, el propio gobierno pasa de celebrar su retorno en diciembre de 2023 a facilitar su entrega a la DEA en Miami. Este cambio revela una crisis interna y deja en evidencia una estrategia confusa que pone en riesgo la integridad institucional.

El presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, en vez de responder, lanza acusaciones sobre supuestos robos opositores, desviando la atención del verdadero problema: el manejo irregular de Saab y sus negocios.

¿Qué viene después?

  • Anulación inmediata de todos los acuerdos firmados por Saab, considerados nulos de nulidad absoluta.
  • Investigación profunda para detectar cómo se permitió que un extranjero violara la Constitución y cuáles funcionarios están vinculados.
  • Un riesgo institucional que puede afectar la seguridad jurídica y la credibilidad internacional de Venezuela.

Esta historia no es solo un escándalo más. Es un síntoma claro de un Estado secuestrado por intereses y figuras opacas. La defensa de la legalidad y la protección de las instituciones está en juego.

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