La caída definitiva de Alex Saab destruye su red de propaganda chavista

La operación de propaganda que protegía a Alex Saab se desmorona

Alex Saab, quien durante años fue presentado como un “diplomático” y “salvador” capaz de evadir sanciones internacionales, entregado finalmente a la justicia estadounidense por el gobierno interino de Delcy Rodríguez.

Desde su detención en Cabo Verde en 2020 y posterior extradición a EE.UU., su entorno político articuló el movimiento Free Alex Saab, encabezado por su esposa Camilla Fabri y los comunicadores Pedro Carvajalino y Roigar López. Sin embargo, tras negar la noticia de su captura durante meses, desaparecieron y se cerró el portal Venezuela News, instrumento clave en la propaganda a favor de Saab, dejando a más de 100 empleados en la calle.

Una campaña de propaganda con recursos opacos y consecuencias reales

Este aparato no solo sirvió para construir la narrativa de una persecución política impulsada por EE.UU., sino que también está ligado a desvíos millonarios de fondos públicos destinados a la defensa y propaganda, mientras Saab permanece implicado en investigaciones por corrupción en el suministro de alimentos, combustible y medicinas.

Medios independientes y periodistas como Roberto Deniz y Armando.Info, que destaparon estas tramas, fueron objeto de campañas permanentes de acoso y difamación por parte de ese mismo equipo, evidenciando una estrategia diseñada para blindar la complicidad institucional.

Manipulación digital: bots, trolls y campañas coordinadas al descubierto

La organización Cazadores de Fake News denunció una sofisticada operación digital que convirtió a un empresario desconocido en un símbolo del chavismo, usando redes de cuentas automatizadas y perfiles en Venezuela, Nigeria y Cabo Verde. Más de 300 cuentas fueron identificadas y suspendidas tras impulsar etiquetas como #FreeAlexSaab y campañas de desinformación masiva.

Además, se documentaron intentos sistemáticos de manipular la percepción internacional mediante campañas de spam, eventos públicos y anuncios digitales financiados con dinero estatal.

¿Qué implica esta demolición para el régimen y el futuro inmediato?

El desmantelamiento de esta red revela el agotamiento de la capacidad del régimen para proteger a sus operadores clave y mantener sus narrativas. La caída de Saab rompe un eslabón esencial en las maniobras para evadir sanciones y continuar la corrupción con impunidad.

La desaparición del aparato de propaganda indica posibles problemas financieros dentro del oficialismo y abre un vacío comunicacional que podría generar descontrol en la agenda política chavista. Es una ventana para que la justicia y los medios independientes avancen en señalar las responsabilidades detrás del sistema corrupto que Saab representaba.

La pregunta que queda: ¿cuántos otros esquemas similares están a punto de caer?

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