El cazador de dictadores: justicia selectiva y el riesgo de impunidad global
¿Justicia para todos o solo para algunos dictadores?
Reed Brody, conocido como el «cazador de dictadores», deja claro algo que pocos se atreven a decir: la justicia internacional funciona, pero de forma limitada y selectiva.
¿Qué pasó?
Brody, abogado con décadas de experiencia, ha llevado al banquillo a figuras como Augusto Pinochet y Hissène Habré, aunque reconoce que muchos dictadores siguen libres y protegidos. La impunidad no es un error ni una falla accidental: es parte de una práctica aceptada en la política global.
¿Por qué esto cambia el escenario?
- Se juzga solo a los enemigos derrotados o incómodos.
- Aliados estratégicos quedan eximidos, como Bashar al Assad o los líderes en Nicaragua o Venezuela.
- Cuando la justicia se dirige contra potencias amigas, las reacciones políticas amenazan la existencia misma de tribunales internacionales.
- La justicia y la impunidad no son polos opuestos sino herramientas usadas según conveniencias geopolíticas.
Los riesgos concretos en América Latina
Países como Nicaragua viven el silencio institucional y la falta de independencia judicial, mientras el régimen controla medios, partidos y organizaciones, expandiendo la represión incluso en la diáspora.
En Venezuela y Cuba, la presión internacional falla en proteger derechos reales. Intervenciones militares, repudiadas por Brody, no son solución y pueden fortalecer al autoritarismo.
¿Qué viene?
- La comunidad internacional debe dejar de fingir: la justicia no es una aspiración abstracta sino una herramienta política real, con ganadores y perdedores.
- Sin independencia judicial y sin ganas reales de enfrentar a los poderosos, la impunidad seguirá siendo la norma.
- Para la región, la recuperación de la democracia es condición imprescindible para cualquier intento serio de justicia.
- La creación de mecanismos multilateral legítimos podría cambiar algo, pero requiere voluntad que hoy no se ve.
Brody lo resume con brutal sinceridad: «No es lo mismo juzgar a un asesino común que a un dictador protegido. La justicia internacional ha avanzado, pero solo parte del camino. La impunidad sigue siendo la regla, no la excepción».