Táchira: la base oculta para moldear a la próxima generación venezolana

Táchira se posiciona como epicentro de formación juvenil con fines políticos

El estado Táchira deja de ser solo un punto fronterizo para convertirse en terreno fértil para la formación de jóvenes bajo un modelo impulsado por la Fundación Juntos se Puede, que durante casi una década ha operado en Colombia con enfoque migratorio.

En alianza con Operación Libertad Internacional (OLI), estas organizaciones cruzan las líneas geopolíticas tradicionales para instalar un programa de capacitación dirigido a catalizar nuevas generaciones con agendas políticas claras.

Qué ocurrió: Crean un espacio en la Universidad de los Andes para formar a jóvenes en liderazgo, acción social, políticas públicas y emprendimiento con un enfoque integral, presencial y virtual.

Según Ana Karina García, presidenta de la fundación, el proyecto adapta sus métodos vistos en Colombia para Venezuela, con iniciativas como ‘Sé un Emprendedor’ y proyectos enfocados en justicia transicional, conceptos que implican una particular visión de la reconciliación social y política.

Por qué esto cambia el escenario

Al apuntar a la juventud tachirense, sector fundamental y estratégico del país, estas organizaciones buscan sembrar ideas y estructuras capaces de influir en el rumbo político y social de Venezuela. Esto no es un ejercicio académico inocuo, sino parte de una agenda política con alcances reales.

Qué podría venir después

Si este modelo se replica y extiende, se afianzará una red de actores jóvenes preparados y convencidos para impulsar cambios desde un enfoque definido, cuestionando las formas tradicionales de participación ciudadana.

¿Qué impacto tendrá esto en la estabilidad institucional y la cohesión interna de Venezuela a mediano plazo? Es un tema que pocos analistas están abordando.

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