Segunda consulta popular nacional: ¿democracia participativa o expansión del control?
El 12 de julio se realizará la segunda Consulta Popular Nacional, anunció la presidenta encargada Delcy Rodríguez. Esta vez, la convocatoria incluye formalmente a 120.000 juntas de condominio y 15.000 asociaciones de vecinos y vivienda, sectores antes excluidos de este mecanismo.
Qué ocurre realmente
El gobierno busca involucrar a estructuras civiles que antes no participaban directamente para elegir proyectos comunitarios y financiar obras locales. La consulta se realiza en el marco del plan llamado “Siete Transformaciones” (7T), con apertura para postular iniciativas sociales o de infraestructura de cualquier localidad.
Por qué esto cambia el escenario
Ampliar la participación a estos grupos no es solo una muestra de inclusión, sino un movimiento para fortalecer el control institucional sobre la sociedad civil. Incorporar urbanismos privados y juntas de condominio en procesos políticos no tradicionales, convierte un mecanismo de “consulta” en una herramienta para sostener la agenda oficial y legitimarla desde abajo.
Además, la continuidad tras la primera consulta, donde ya se ejecutan proyectos financiados, indica la intención de consolidar este método como formato fijo para decidir inversiones, lejos de la relación tradicional con instituciones transparentes y fiscalizables.
Qué podría venir después
Este modelo podría institucionalizarse y expandirse a otros sectores sociales, creando una red controlada de organizaciones “participativas” que dependan del gobierno para recursos y decisiones. La pregunta es: ¿será esto un avance real para la comunidad o solo una nueva fachada para mantener la dirección política desde instancias centralizadas?
Mientras tanto, la inauguración de 23 espacios socioproductivos apunta a reforzar la dependencia económica y social en espacios controlados por la agenda política oficial, con énfasis en autoorganización vigilada y proyectos alineados a intereses estatales.