Misa en el IVIC tras ataque de EEUU: ¿Qué no se dice sobre sus efectos reales?

Una misa que revela más que homenaje

El pasado 3 de enero, un ataque de Estados Unidos dejó daños visibles en el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), que ahora se reflejan en un acto religioso para honrar a los fallecidos. Pero esto no es solo una ceremonia.

¿Por qué importa esta misa en el IVIC?

La ministra de Ciencia y Tecnología, Gabriela Jiménez, resaltó la «unidad» como condición para salir adelante, mientras se reclamaba la soberanía nacional. Sin embargo, detrás del mensaje oficial se evidencian las consecuencias concretas: un golpe directo a la infraestructura científica y un retroceso en la capacidad institucional del país.

Los trabajadores del IVIC que permanecieron para defender y reparar las instalaciones representan un símbolo de resistencia, pero también el reflejo de la vulnerabilidad que la agenda externa impone sobre la ciencia nacional.

Lo que sigue: reconstruir o resignarse

Este episodio no termina con una misa. Las instituciones científicas y de seguridad enfrentan un escenario más difícil. La invitación oficial a sembrar futuro mediante la educación científica plantea una pregunta imponente: ¿será suficiente para frenar el daño al desarrollo estratégico del país o solo un discurso para enmascarar una crisis más profunda?

Es fundamental cuestionar cómo esta erosión impacta la soberanía real y la capacidad del Estado para proteger sus activos estratégicos ante nuevas amenazas. No se trata solo de nombres y símbolos, sino de quién sostiene las bases del futuro nacional.

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