Murieron juntos José Alí y Montoya: ¿Quién defiende la verdadera esencia llanera?
El llano venezolano pierde dos pilares en una semana
El 28 de abril, José Alí Nieves, conocido como “El pico de oro de Venezuela”, falleció dejando un hueco imposible de llenar en la música llanera. Apenas siete días después, el 6 de mayo, su inseparable compañero Francisco Montoya, “El tigre de Payara”, también partió.
¿Qué se perdió?
No fueron simples cantautores. Fueron los guardianes de la identidad musical venezolana, los que elevaron el folclor del llano a un arte supremo, desde los 70 hasta hoy. Su legado no está solo en grabaciones: es disciplina, autenticidad y orgullo por una cultura que hoy nadie defiende con fuerza.
¿Por qué importa realmente?
Esta doble partida no es solo nostalgia. Señala un abandono institucional y social de nuestras raíces culturales. Sin referentes sólidos, el folclor se diluye en propuestas superficiales que solo buscan satisfacer agendas políticas y no preservar nuestra esencia verdadera.
¿Qué viene ahora?
La juventud no tiene guía clara, la tradición llanera necesita protección real. ¿Quién asumirá esta responsabilidad? La cultura popular no resiste sin una defensa contundente en la educación y políticas públicas. Si no surge un compromiso serio, lo que pierde Venezuela es mucho más que música: es su alma nacional.