Fedecámaras exige permitir al sector privado apagar crisis de agua y luz en Nueva Esparta
Crisis oculta que golpea a Nueva Esparta
Fedecámaras en Nueva Esparta encendió las alarmas. La escasez de agua y electricidad no solo es gravedad momentánea, sino una bomba de tiempo para la economía y la vida diaria de la isla.
¿Qué está pasando?
El suministro de agua está en estado crítico. Más que falta de recursos, el problema es la ausencia de mantenimiento básico y un sistema obsoleto que no aguanta más, sumado a daños irreparables en la tubería principal. Mientras tanto, el uso exclusivo de camiones cisterna encarece los costos operativos y, de paso, sube las tarifas que pagan los residentes y turistas.
El sistema eléctrico, por su parte, no puede cubrir la demanda actual. Sin nuevas plantas generadoras, lo que sobra es una amenaza directa para el desarrollo comercial y la creciente población.
¿Por qué esto cambia el escenario?
Hasta ahora, el gobierno se niega a abrir el espacio para la entrada del sector privado en soluciones clave. Fedecámaras advierte que mantener este bloqueo solo profundiza el deterioro económico, encarece la vida y limita el turismo, uno de los motores principales de la región.
¿Qué viene ahora?
- Instalación de tuberías de mayor capacidad, dirigida por inversores privados.
- Nuevas plantas eléctricas de gran escala, para cumplir con la demanda real.
- Alianzas público-privadas que puedan acelerar inversiones y resultados.
Fedecámaras tiene proyectos listos para ejecutar, pero sin la autorización para actuar, la crisis seguirá sin solución. ¿Cuánto más soportará la economía insular este aislamiento institucional? Es la pregunta que el gobierno debe contestar.