La Asamblea Nacional rinde homenaje selectivo: ¿y la salud pública actual?

Los homenajes de la Asamblea Nacional esconden una pregunta clave

El martes 12 de mayo, la Asamblea Nacional reconoció el legado humanista y científico de Jacinto Convit, a 12 años de su fallecimiento. Sin medias tintas, su lucha contra la lepra y aportes en enfermedades endémicas siguen vigentes. Pero este gesto guarda un contraste inquietante.

¿Qué pasó?

  • El diputado Rafael Lárez elogió la ética de Convit: la medicina al servicio del pueblo, especialmente los vulnerables.
  • Se resaltaron sus avances en vacunas y creación de instituciones clave como la Red Nacional de Dermatología Sanitaria.
  • La AN también autorizó que el embajador Franklin Zeltzer acepte la Orden de Pío IX del Vaticano, un reconocimiento diplomático histórico.

¿Por qué esto cambia el escenario?

El reconocimiento a Convit es legítimo, pero la realidad sanitaria actual exige preguntarnos: ¿se está haciendo lo suficiente por retomar esos valores humanistas en la práctica diaria? Mientras tanto, la crisis en salud pública persiste, lejos de los logros ejemplares del pasado.

¿Qué viene ahora?

Si la Asamblea Nacional solo honra legados sin exigir responsabilidades ni cambios estructurales inmediatos, el país seguirá atrapado en discursos sin resultados. Retomar la ética de Convit implica ir más allá del simbolismo y enfrentar los retos reales que amenazan la salud y bienestar de la población.

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