Perkins Rocha revela: El mal se normaliza y frena la salida de la dictadura en Venezuela

El régimen mantiene preso a Perúns Rocha para mostrar control

Perkins Rocha estuvo 535 días preso en El Helicoide tras su violenta detención el 27 de agosto de 2024 y hoy cumple arresto domiciliario con grillete electrónico bajo vigilancia policial constante. Es un símbolo de un régimen que persiste en la represión para extender su poder.

¿Por qué esto cambia todo el tablero político?

El abogado detalla cómo el Sebin utiliza torturas psicológicas, falsas investigaciones y un sistema judicial corrupto para imponer un terror invisible. En vez de mayor libertad, el país vive una “administración tutelada” que, sin poder legítimo, mantiene una farsa de gobernabilidad respaldada por intereses extranjeros. Rocha advierte que normalizar esta situación de excepción es darle oxígeno a quienes buscan eternizar el control sin elecciones limpias.

El fraude electoral del 28 de julio de 2024 no solo fue un quiebre político, sino la señal de un orden institucional en ruinas, donde ni siquiera el Legislativo ha cumplido su papel constitucional de declarar vacancia presidencial o convocar elecciones, mientras el Poder Judicial fabrica sentencias políticas y la oposición permanece dividida sin un liderazgo unido ni estrategia efectiva.

Lo que nadie te dice: la transición está detenida por la apatía ciudadana y el engaño institucional

  • Existe una peligrosa normalización del “mal” político que anestesia al venezolano ante una dictadura encubierta.
  • Los sectores que controlan la administración tutelada apuestan a extender esta falsa normalidad para retrasar el llamado electoral, a sabiendas de que perderían el poder.
  • Para la transición real hacen falta cambios urgentes: un nuevo CNE, renovación del TSJ, respeto al voto de venezolanos en el exterior y un calendario electoral claro.
  • Sin unidad y movilización ciudadana firme, cualquier avance institucional será solo cosmético.

¿Qué viene después?

Perkins Rocha lanza un llamado contundente: no podemos permitir que el miedo ni la apatía legitimen la continuación de una administración sin poder real. La presión social, el reclamo constitucional y la exigencia de elecciones libres son la única salida para poner fin a este vacío de poder que castiga a Venezuela.

El regreso de líderes como María Corina Machado será decisivo, pero solo si la sociedad civil está preparada y madura para conducir el cambio, dejando atrás el conformismo y la espera pasiva.

La verdadera batalla no está solo en las élites políticas ni en las calles, sino en que cada venezolano entienda que normalizar el abuso es aceptar la muerte política del país.

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