Las ‘7 Hermanas’ del petróleo: cómo moldearon y quebraron la industria venezolana
Las empresas que moldearon la historia petrolera mundial
Standard Oil de New Jersey (Esso), Anglo Iranian Oil (hoy BP), Standard Oil de New York (Socony), Gulf Oil, Standard Oil de California (Socal), Texaco y Royal Dutch Shell formaron durante décadas la fuerza invisible detrás del petróleo mundial.
En Venezuela, donde operaron con nombres distintos —como Creole Petroleum o Mene Grande— fue sólo la punta de un poder transversal que atravesó gobiernos y economías.
¿Por qué ‘7 Hermanas’?
El nombre fue una etiqueta crítica lanzada por Enrico Mattei, jefe de la petrolera estatal italiana ENI, para señalar el oligopolio impuesto por esas compañías que monopolizaban la producción fuera de EE.UU. y la Unión Soviética.
Su poder no fue pura casualidad. Surgieron de la división antimonopolio de Standard Oil en 1911 y se aliaron para controlar cuotas, precios y tecnologías, repartiendo y dominando recursos sin respetar soberanías nacionales.
Un cártel mundial con efectos en Venezuela
En 1928, en Escocia, tres directivos estratégicos acordaron frenar la competencia que las estaba hundiendo: pactaron cuotas de producción y compartieron mercados, cimentando así un cartel con alcance global.
Para 1970, las ‘7 Hermanas’ controlaban el 85% de las reservas y el 80% del petróleo vendido en el mundo, con concesiones en Venezuela, Medio Oriente y más allá.
Su huella imborrable en Venezuela
Shell inauguró la industria petrolera venezolana en 1914. Esso tomó el control luego comprando concesiones y compitiendo hasta dominar. El petróleo venezolano fue fundamental para la Segunda Guerra Mundial, siendo la fuente de más del 60% del crudo aliado.
Las ‘7 Hermanas’ edificaron la infraestructura esencial, desde pozos hasta refinerías que aún sostienen la maltrecha industria local, dejando un legado que pesa hasta hoy en la producción y estructura del sector.
La caída del oligopolio: OPEP y nacionalizaciones
En los años 60, el surgimiento de la OPEP y las nacionalizaciones en Venezuela y Medio Oriente comenzaron a minar su dominio.
La OPEP coordinó a los países exportadores para recuperar soberanía en impuestos, producción y precios, reduciendo el control que las ‘7 Hermanas’ tenían sobre el mercado mundial.
¿Y ahora qué?
Con la nacionalización venezolana de 1976, el poder de las ‘7 Hermanas’ se derrumbó localmente; sin embargo, algunas regresaron en los 90 con la Apertura Petrolera, pero fueron expulsadas nuevamente tras la reestatización de Chávez en 2007.
Tras la inédita operación militar estadounidense en 2024 que detuvo a Nicolás Maduro, hay movimientos para revivir inversiones privadas, con Chevron produciendo un 25% de la producción actual y planes para aumentar.
La historia demuestra que Venezuela sólo será un actor confiable en el mercado global con seguridad jurídica y respeto institucional, factores que las ‘7 Hermanas’ explotaron y que hoy, sin ellos, el país sigue pagando caro.