Open Finance en Latinoamérica: El cambio financiero que nadie quiere contar
Open Finance en América Latina: promesas y obstáculos invisibles
En público parecen avanzar, pero en la práctica la implementación de open finance en Latinoamérica enfrenta barreras que casi no se discuten.
¿Qué pasó?
Países como Colombia ya aplican leyes para que bancos y fintechs compartan datos financieros con autorización explícita del usuario. La idea es sencilla: que tú decidas quién usa tu información para ofrecerte mejores créditos y servicios personalizados.
Parece una innovación, pero la realidad es otra. Los bancos aún luchan con bases de datos mal ordenadas, donde un cliente aparece con múltiples nombres. Sin un lenguaje común para intercambiar datos claros y confiables, los errores se acumulan e impactan directamente en la calidad de los productos financieros.
¿Por qué esto cambia el escenario?
Porque el open finance promete reducir la exclusión financiera para quienes carecen de historial bancario, forzando a las instituciones a competir de verdad.
Pero detrás de esa promesa se esconde un problema mayúsculo: la privacidad y el control real de los datos. Sin un sistema transparente y controlado, la supuesta confianza entre cliente e institución se vuelve frágil. Además, implementar esta transición implica romper con sistemas viejos y resistencias institucionales que prefieren ver la regulación como un impuesto más y no como una oportunidad.
¿Qué sigue?
Alianzas como la de Nisum y Finerio Connect buscan transformar el cumplimiento normativo en una ventaja competitiva, facilitando la conexión tecnológica y ajustando procesos. Sin embargo, el escenario todavía está abierto: si no se limpian los datos, se regulan bien los permisos y se gana la confianza del usuario, el open finance podría quedarse en buenos deseos.
¿Está Latinoamérica preparada para este salto? Esto apenas comienza. La batalla real será imponer reglas claras y hacer que toda la estructura financiera se adapte, para que la apertura de datos no sea una moda pasajera, sino un cambio profundo en cómo manejamos el dinero.