Operación inédita: Así se repatriará el crucero con el brote de hantavirus
Desembarco bajo máxima alerta: el crucero contagiado llega a Canarias
El MV Hondius, afectado por un brote de hantavirus, está a horas de llegar al puerto de Granadilla, Tenerife. La ministra de Sanidad, Mónica García, confirmó que entre las 4 y 6 de la madrugada fondeará, y que el desembarco será a mediodía.
Protocolo estricto para un riesgo real
Antes de bajar a tierra, se realizarán chequeos para garantizar que los pasajeros siguen asintomáticos. Los ciudadanos españoles desembarcarán primero en una operación que califican como inédita y de gran envergadura.
La Delegación del Gobierno en Canarias detalla que el desembarco será en zodiac, con personal operativo protegido con mascarillas FFP2 para evitar cualquier contagio.
Traslado y repatriación blindada
Ya en tierra, los pasajeros se subirán a autobuses burbuja con todos los protocolos sanitarios hacia el aeropuerto. Una zona especial está preparada para gestionar su embarque inmediato en vuelos de repatriación.
Los españoles serán trasladados en el avión militar A310 a la base de Torrejón, donde cumplirán cuarentena de 42 días en un hospital militar, garantizando control y seguimiento.
Coordinación internacional bajo presión
España ha activado mecanismos europeos para que al menos cinco países envíen medios aéreos para repatriar a sus ciudadanos. Otros, sin capacidad propia, recurrirán a estos apoyos, mientras que EE.UU. y Reino Unido ya confirmaron sus vuelos.
Medidas estrictas en zona marítima y terrestre
El ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, ha ordenado la prohibición de navegación a menos de una milla náutica del buque cuando entre en aguas canarias.
Las zonas por donde transitará el operativo estarán aisladas del personal civil para evitar cualquier riesgo sanitario o de seguridad pública.
Lo que no se dice directamente
Esta operación subraya que estamos ante una situación delicada que obliga a movilizar recursos militares y civiles sin precedentes, poniendo en evidencia las debilidades en gestión de crisis sanitarias globales y la respuesta fragmentada internacional.
¿Estamos preparados para que algo peor, con mayor contagio o mortalidad, no desate caos imposible de controlar con estos mismos protocolos?