100 días de ‘Convivencia Democrática’: ¿Realidad o fachada para ocultar crisis?

¿Convivencia democrática o control político disfrazado?

En solo 100 días, la presidenta encargada Delcy Rodríguez asegura haber consolidado «la paz y la estabilidad» con su Programa por la Convivencia Democrática y la Paz. Sin embargo, esta lectura oficial parece más un intento de encubrir las fracturas reales que afectan al país.

Qué ocurrió

El gobierno celebró el balance de una iniciativa que, según sus propias palabras, busca promover el diálogo, el respeto y la pluralidad. Resaltaron la creación de Mesas Territoriales y el fortalecimiento institucional como hitos clave. Todo esto, dicen, para proteger la soberanía y evitar conflictos.

Por qué esto cambia el escenario

La narrativa oficial quiere vender que el problema está resuelto aplicando discursos que priorizan la apariencia de unidad por encima de las causas profundas de inseguridad, crisis económica y falta de libertades. Descentralizar la toma de decisiones en Mesas Territoriales no reemplaza políticas concretas para restaurar el Estado de Derecho ni atender los reclamos legítimos de la sociedad.

Qué podría venir después

El mensaje es claro: el gobierno buscará mantener este discurso como bandera para justificar su continuidad y evitar cuestionamientos profundos. La convivencia que presentan se traduce más en control de narrativas que en un cambio real. Por eso, la pregunta queda en el aire: ¿puede un programa con tintes políticos asegurar la paz duradera sin abordar los problemas que verdaderamente dividen al país?

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