El mito Chirino: ¿Rebelión histórica o agenda política encubierta?
¿Por qué José Leonardo Chirino se convirtió en símbolo hoy?
Este 10 de mayo, el Día Nacional de la Afrovenezolanidad recuerda la rebelión en 1795 en la sierra de Coro, liderada por Chirino. Se habla de una lucha adelantada sobre abolición de la esclavitud y democracia. Pero ¿qué se busca con mantener vivo este relato?
Lo que no te cuentan sobre la utilización política de Chirino
Intelectuales y grupos ideológicos insisten en presentar a Chirino como figura central para promover políticas públicas prioritarias para la población afrovenezolana —el 51% del país, según cifras oficiales. Por supuesto, nadie cuestiona la injusticia histórica de racismo o pobreza, pero el uso de esta narrativa impulsa una agenda política con demandas específicas.
Entre ellas, destacan reformas legales para penalizar «actos racistas», circuitos electorales autónomos y mayor visibilidad cultural en medios. Todo esto con el discurso de la «reivindicación», pero sin evaluar las consecuencias reales sobre la unidad nacional o la seguridad jurídica.
¿Una lucha histórica o un pretexto para dividir?
Expertos defienden esta agenda en nombre de la «afrovenezolanidad», alejándola de cualquier folclorismo. Sin embargo, al darle un estatus político elevado a una figura de hace más de dos siglos se corre el riesgo de fracturar el país bajo banderas identitarias, en lugar de concentrar esfuerzos en problemas tangibles como pobreza o inseguridad.
Lo que viene: ¿reconocimiento o fragmentación?
El impulso actual privilegia un relato histórico selectivo que condiciona decisiones institucionales. Podríamos esperar una profundización de políticas diferenciadas que, lejos de unificar, podrían acentuar divisiones sociales e inestabilidad política.
La verdadera pregunta es: ¿es justo usar la historia para consolidar una agenda política que busca sobre todo segmentar y priorizar identidad sobre desarrollo y seguridad común?