La amnistía que protege a los verdugos y castiga a las víctimas
Un perdón diseñado para salvar al régimen
Desde el Tribunal Supremo que durante 20 años fue cómplice de la represión, Delcy Rodríguez anuncia una «Ley de Amnistía General». No es justicia, es un intento de legitimar a quienes torturaron y encarcelaron a inocentes.
¿Quién se perdona en realidad?
Esta ley sale del mismo edificio donde en 2015 se bloqueó una verdadera amnistía impulsada por la Asamblea Nacional. Hoy, pese a que Maduro y otros están fuera del poder, sus herederos intentan dejar intacto el sistema que aplastó la oposición.
¿La libertad? Solo una ilusión controlada por los victimarios. El verdadero perdón, que protegería a víctimas y desmontaría la impunidad, está ausente.
El recuerdo prohibido: Rodolfo González, «el aviador»
En El Helicoide, Rodolfo González sufrió la presión psicológica que llevó a su suicidio. Su sacrificio frenó traslados arbitrarios, pero la ley no menciona a su torturadora, la fiscal Katherine Harrington, quien permanece intocable. ¿Cómo hablar de reconciliación cuando los verdugos quedan blindados bajo esta «amnistía»?
Exclusiones que garantizan la continuidad de la injusticia
La ley excluye a los presos por «homicidio», una categoría arbitraria que mantiene encarcelados a líderes como los hermanos Guevara, símbolos de la lucha contra la corrupción del sistema judicial. ¿Por qué esconderlos con traslados y desapariciones justo ahora? Porque son evidencia incómoda para este régimen a punto de naufragar.
Jueces y fiscales: la indiferencia criminal
¿Veremos a los responsables de torturas y muertes en las cárceles? Fernando Albán, Rafael Acosta Arévalo y otros fueron asesinados bajo custodia, y todavía no hay justicia ni reconocimiento para esos crímenes. La «no venganza» que pregonan Delcy y sus cómplices solo sirve para encubrir a los verdaderos culpables.
Un régimen moribundo que juega a ganar tiempo
Mientras algunos negociadores buscan su salida, el poder real sigue intacto, dispuesto a seguir causando daño hasta el último momento. Esta «amnistía» es una estrategia para lavar culpas, no una solución para el país.
Memoria y resistencia, la verdadera garantía
Como ex preso político, comparto la convicción de que solo la memoria puede protegernos. No olvidaremos a Rodolfo, a los Guevara ni a los otros presos que el régimen quiere silenciar. No habrá perdón para quienes usaron la justicia como un arma.
Si esta ley sirve para liberar a algunos, que no se espere gratitud ni olvido. La libertad que entregan hoy es miedo, no clemencia. La justicia verdadera deberá juzgar a quienes están en el poder ocultos tras esta amnistía envenenada.
Rosmit Mantilla, preso político y testigo de la crueldad que algunos pretenden borrar con una ley injusta.