Venezolanos rompen esquema: compran alimentos hasta 4 veces por semana

La realidad que no cuentan: comprar en Venezuela ya no es mensual

Olvídese de la clásica compra quincenal o mensual. Hoy, según Ítalo Atencio, presidente de ANSA, los venezolanos compran alimentos tres o hasta cuatro veces por semana.

Este cambio no es casual. Es la respuesta directa a una economía en la que el ingreso se ajusta al día y obliga a los consumidores a replantear su forma de adquirir lo esencial.

¿Qué está cambiando en el consumo?

Las decisiones de compra ya no son estáticas. Según ANSA, las familias van adaptando qué y cuándo comprar según lo que tengan en el bolsillo, y no a partir de sus necesidades reales.

  • Perfiles de consumo:
  • Defensivo: compra solo lo básico.
  • Racionalizador: limita la compra a lo estrictamente necesario.
  • Adaptativo: alterna marcas y acepta pequeños lujos.
  • Aspiracional: con mayor poder adquisitivo, compra menos seguido pero de mejor calidad.

¿Qué escogen primero?

La prioridad son proteínas: carne, pollo, huevos, queso y charcutería. Su compra depende directamente del precio, condicionando la dieta del venezolano promedio.

Luego vienen los básicos: harina de maíz, arroz, pasta, y aderezos. Las verduras ocupan un lugar intermedio entre las prioridades. El cambur sigue siendo la fruta más consumida.

Los productos de limpieza y cuidado personal quedan al final, solo llegando a ser frecuentes cuando el ingreso lo permite.

Además, destaca el aumento en la compra de productos para mascotas, un dato que refleja cambios sociales: 40% de la población tiene al menos un animal en casa.

Las consecuencias ignoradas

Este ritmo y patrón de compra revelan un fenómeno preocupante: una población que no puede planificar ni acumular, sino que debe reaccionar al flujo diario de dinero y precios. Esto fragmenta el mercado, dificulta la estabilidad de las familias y altera las cadenas de suministro.

Además, que el 60% prefiera bodegas sobre supermercados, muestra cómo el comercio informal y de menor escala se consolida como pilar frente a la crisis económica.

¿Qué viene después?

Si no hay políticas concretas que estabilicen la economía y el ingreso, esta tendencia continuará profundizándose. Más compras fragmentadas, menos ahorro, menor eficiencia en el mercado y un consumidor cada vez más vulnerable.

¿Está preparada la oferta para una demanda tan cambiante y segmentada? El futuro del consumo en Venezuela depende de la capacidad para enfrentar estas nuevas realidades, no de discursos oficiales desconectados.

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