Caos en el chavismo: Silva y Urbaneja exponen grietas que nadie reconoce
El chavismo se desmorona en público
A cuatro meses del golpe político tras la captura de Maduro el 3 de enero, la fachada oficialista se derrumba. La llegada de Delcy Rodríguez al poder, con respaldo de la administración Trump, no logró contener las peleas internas. Ahora, sus propios voceros se enfrentan sin filtros.
El choque directo que revela la crisis
El 1 de mayo, Indira Urbaneja, defensora clave de la cúpula oficialista, atacó sin medias tintas a Mario Silva en su podcast transmitido por TV FANB. Urbaneja justificó la permanencia y las negociaciones con Estados Unidos de la dirigencia chavista —Delcy, Jorge Rodríguez y Diosdado Cabello— y apuntó contra voces críticas dentro del régimen.
“Si hubiesen optado por el exilio, Mario Silva estaría preso y no podría defender nada”, sentenció, avalando decisiones tomadas bajo “presión extrema” para salvar lo que califican como “soberanía”.
La ofensiva de Silva: nada está cerrado
Mario Silva respondió el 5 de mayo desde YouTube, espacio en que mantiene influencia pese a la caída de su programa oficial. Silenció el intento de Urbaneja de no nombrarlo directo, señalando que dedicó 40 minutos a hablar de él.
Pero fue más allá: defendió su papel crítico en esos días y denunció haber sido bloqueado para actuar durante la crisis militar del 3 de enero:
- Intentó acceder a puntos clave como Fuerte Tiuna y Miraflores.
- Fue enviado a dormir por sus superiores en un momento clave.
Su conclusión es clara: la cúpula prioriza mantener el control, no la verdad ni la lealtad.
¿Qué revela este enfrentamiento?
Esto cambia el mapa del chavismo. Las tensiones internas que antes quedaban ocultas ahora se ventilan públicamente. Figuras dentro del propio oficialismo rayaron líneas firmes entre lo que admiten y lo que callan. La división podría profundizarse y generar nuevas fracturas, debilitando aún más a un régimen ya tambaleante.
El mensaje es claro: la unidad oficialista es una fachada. La confrontación al interior del poder puede impactar en la estabilidad del país y la capacidad del régimen para sostenerse frente a presiones externas e internas.
Lo que viene no será el silencio obligado. Habrá más choques públicos, más cuestionamientos dentro del oficialismo, y una lucha abierta por definir quién lidera y cómo enfrentar la crisis. El escenario político venezolano está lejos de estabilizarse.