Venezuela rechaza autoridad de la CIJ en disputa clave con Guyana
Venezuela dice no a la CIJ en batalla por el Esequibo
Este miércoles, Venezuela dio un golpe claro: no reconoce la jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en el litigio por el territorio del Esequibo, una región de 160.000 km² con petróleo y minerales en disputa con Guyana.
Qué pasó
Samuel Moncada, el agente venezolano ante la CIJ, declaró frente a los jueces que Venezuela jamás ha consentido someter esta controversia a ninguna corte. Así dejó en claro que la disputa territorial no está abierta a arbitrajes internacionales, sino que se trata de un asunto estructural para su soberanía.
La base del conflicto es la validez del laudo arbitral de 1899 que fijó la frontera. Venezuela lo anuló en 1962 por supuestas irregularidades, y desde entonces mantiene que la integridad territorial no puede resolverse mediante terceros.
Por qué esto cambia el escenario
En 2018, Guyana llevó el caso a la CIJ buscando validar el laudo de 1899 y una delimitación definitiva. Venezuela asiste a las audiencias solo para evitar quedarse en silencio ante una estrategia unilateral que pretende redefinir las fronteras sin acuerdo bilateral.
Para Caracas, el único marco válido sigue siendo el Acuerdo de Ginebra de 1966 — respaldado por la ONU — que obliga a ambos países a negociar directamente y no a someterse a fallos externos que imponen ganadores y perdedores.
Qué viene después
Si la CIJ insiste en su intervención, Venezuela rechazará cualquier decisión que no respete la negociación directa y el Acuerdo de Ginebra. La disputa se mantendrá abierta y sin solución judicial definitiva, complicando la seguridad jurídica regional y el control sobre áreas con importantes recursos estratégicos.
Esta negativa a aceptar la jurisdicción de la CIJ revela un nuevo frente donde los intereses nacionales desafían las imposiciones de tribunales internacionales, poniendo en alerta las relaciones diplomáticas y la estabilidad energética en la región.