Entradas del Mundial: un negocio que nadie cuestiona de verdad
Gianni Infantino salió a defender los precios disparados de las entradas para el Mundial en Estados Unidos. Ante duras críticas y una demanda oficial por presunta estafa, el presidente de la FIFA insiste en que todo responde a “las reglas del mercado” en el país anfitrión.
Lo que ocurrió
La demanda contra la FIFA presentada ante la Comisión Europea acusó a la organización de manejar una estructura de precios “extorsiva” y una verdadera “traición” a los fanáticos. Mientras tanto, en la reventa oficial algunas entradas para la final llegaron a superar los 2 millones de dólares.
Por qué esto redefine el Mundial
Infantino minimiza estas cifras exorbitantes y rechaza cualquier disculpa. Su argumento central: si alguien compra entradas a esos precios, es porque el mercado lo permite. Este discurso abre la puerta a que la FIFA y sus socios manipulen un mercado concentrado sin límites ni controles reales.
Además, admite que el precio base se fue por las nubes: la final pasada en Qatar se vendía por menos de 1.600 dólares y ahora se cobra más de 11.000. Según Infantino, es justo porque Estados Unidos tiene un “mercado de entretenimiento más desarrollado” y porque los precios bajos solo generarían una reventa masiva arbitraria.
Qué se viene
- Más descontento entre los fans y potenciales litigios legales contra la FIFA y sus prácticas fiscales y comerciales.
- Una barrera económica creciente que aleja al público común y convierte el Mundial en un evento de élites.
- Un precedente para próximas ediciones en mercados con poco control, donde la FIFA legitima precios abusivos bajo argumentos de “oferta y demanda”.
La pregunta que queda flotando: ¿a quién realmente protege esta estructura ifinancieramente irresponsable? Porque definitivamente no al aficionado común, ni al fútbol como deporte de masas.